jueves, 27 de septiembre de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
La Unidad de Todas las Cosas, Gurdjieff
Escribiré ahora sirviéndome a la vez de
anotaciones tomadas por algunos alumnos de G. en
Moscú y por mí en San Petersburgo.
—Una de las ideas centrales de la ciencia
objetiva, decía G., es la idea de la unidad de todas
las cosas, de la unidad en la diversidad.
Desde los tiempos más antiguos, los hombres que
captaron el contenido de esta idea, y que al
comprender el sentido vieron en ella la base de la
ciencia objetiva, se han esforzado por
encontrar el medio de transmitirla bajo una forma comprensible.
Una transmisión justa de las ideas de la
ciencia objetiva ha sido siempre parte de la
tarea de aquellos que la poseían. En tales
casos, la idea de la unidad de todas las cosas, como
idea central y fundamental, debía transmitirse
primero, y debía serlo íntegra y exactamente.
Se buscaba entonces el ponerla en formas apropiadas
para asegurar su transmisión adecuada,
sin riesgos de deformarla o corromperla. Con
este fin, las personas a las cuales estaba
destinada debían recibir la preparación
conveniente; en cuanto a la idea misma, era presentada
o bajo una forma lógica — como en los sistemas
filosóficos que tratan de dar una definición
del principio fundamental o arque, desde
donde todo nace — o bajo una forma de enseñanza
religiosa que tiende a crear un elemento de fe
y a provocar una ola de emoción, que
eleva a la gente al nivel de la consciencia
objetiva. Las tentativas, más o menos coronadas
de éxito, que se han hecho sobre uno u otro de
estos dos caminos, pasan a través de toda la
historia de la humanidad, desde los orígenes
hasta nuestros días, y bajo el aspecto de creencias
religiosas o de doctrinas filosóficas, quedan
como monumentos que atestiguan los esfuerzos
realizados para unir el pensamiento de la
humanidad al pensamiento esotérico.
Como ya lo he dicho, G. daba a las expresiones "objetiva" y "subjetiva" un sentido
especial, tomando como base la división de estados de conciencia en "subjetivos" y
"objetivos". Así, toda nuestra ciencia ordinaria, que se basa en métodos ordinarios de
observación y de verificación de observaciones, era, a sus ojos, una ciencia subjetiva;
asimismo, llamaba subjetivas a todas las teorías científicas deducidas de la observación de
hechos accesibles en los estados subjetivos de conciencia. Por el contrario, la ciencia fundada
sobre los antiguos métodos y principios de observación, la ciencia de las cosas en sí mismas,
la ciencia del Todo, era para él la ciencia objetiva.
"Pero la ciencia objetiva, incluyendo la
idea de la unidad, no pertenece sino a la consciencia
objetiva. Cuando las formas que expresan esta
ciencia son percibidas por la conciencia
subjetiva, son inevitablemente
desnaturalizadas, y en lugar de la verdad, engendran más y más
errores. Con la conciencia objetiva, es
posible ver y sentir la unidad de todas las cosas. Pero
para la conciencia subjetiva, el mundo está
fragmentado en millones de fenómenos separados
y sin conexión. Los esfuerzos hechos para religarlos,
para reunirlos en algún sistema
científico o filosófico, no llevan a nada,
porque los hombres no pueden reedificar la idea del
Todo partiendo de hechos aislados, y no pueden
adivinar los principios de la división del
Todo sin conocer las leyes sobre las cuales se
basa esta división.
"Por cierto, la idea de la unidad de
todas las cosas existe también en el pensamiento racional,
pero su relación exacta a la diversidad no
puede jamás ser claramente expresada por palabras
o bajo una forma lógica. Siempre queda la
dificultad insuperable del lenguaje. Un lenguaje
que se ha formado al expresar impresiones de
pluralidad y diversidad en estados de
conciencia subjetivos, no puede jamás
transmitir con claridad y plenitud suficientes, la idea de
la unidad, que es inteligible y evidente
solamente en el estado objetivo de conciencia.
P. Ouspensky, Fragmentos
de una enseñanza desconocida.
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Pepas conscientes,
Pepitas de Oro,
semillas
domingo, 1 de julio de 2012
TRICEREBRALES
SERES TRICEREBRALES:
El planteamiento de Gurdjieff de que
somos seres tricerebrales ocupa una
posición central en el desarrollo de
las psicologías modernas del crecimiento.
El término “cerebro” designa al órgano
o al proceso que “piensa”. El
pensamiento empieza, en general,
con la percepción: uno incorpora
información y, por lo tanto, tiene
algo acerca de lo que pensar. Luego, el
pensamiento empieza a operar sobre
esos datos: se crea una simulación de
la situación corriente y simulaciones
de las posibles respuestas. Esto,
finalmente, permite llegar a alguna conclusión.
Existen muchas clases de pensamiento de simulación. Por lo tanto, el concepto de hombre tricerebral de Gurdjieff especifica que existen tres tipos fundamentales de evaluación (pensamiento): la intelectual, la emocional y la corporal instintiva. la ausencia de un desarrollo equilibrado de las tres clases de procesos de evaluación en una de las causas principales del sufrimiento humano.
En esta época se suele prestar
bastante poca atención al cuerpo. Para la mayoría de las personas de nuestra cultura, el exito significa pasar todo el día detrás de un escritorio sin hacer ningun tipo de trabajo físico. sin embargo el desarrollo del cerebro corporal - instintivo lleva a desarrollar un tipo especial de fuerza de voluntad que no depende del empuje de un gran deseo emocional de ganar o de una obstinación ciega, sino de un deseo claro, constante y profundo. Para aquellos que han desarrollado escasamente su cerebro corporal - instintivo, las artes marciales internas (tai chi - aikido) pueden resultar una vía milagrosa para descubrir algunas habilidades.
Nuestro cerebro emocional brinda
la energía, la motivación, la fuerza para movernos y la alegría para sentirnos vivos. Siempre está evaluando hechos. La educación de nuestro cerebro emocional está casi absolutamente ausente.
Como la calidad de la emoción o de la
atención emocional que nos dan es muy
pobre, desarrollamos enfermedades de
deficiencia emocional que son
análogas a las enfermedades físicas
por deficiencia de nutrición. A veces
mendigamos sentimientos, a veces
mordemos la mano que nos alimenta
(muchos de nosotros desconfiamos
profundamente de las emociones).
Generalmente se da un sobre desarrollo
y el dominio desequilibrado del
cerebro intelectual. El pensamiento operacional
requiere el uso de cierto tipo
de lógica, un conjunto de reglas que
establezcan lo permitido y lo prohibido.
Pero un problema fundamental del
funcionamiento intelectual de nuestra
sociedad es el uso de la “lógica” con
la creencia implícita de que es la única vía
correcta y lógica de pensamiento.
Ahora entendemos filosóficamente que
existen muchos sistemas lógicos y que
cada uno de ellos resulta arbitrario. La
idea básica es que nuestro
funcionamiento intelectual es limitado, y está
distorsionado siempre que creamos que
existe una única verdad lógica.
Generalmente se tiene uno de los tres
cerebros más fuertemente desarrollados
que los otros dos. Gurdjieff calificó
a quien está dominado por el
funcionamiento corporal / instintivo
de Hombre 1, a quien está dominado por el
funcionamiento emocional de Hombre
2 y a quien está dominado por su
funcionamiento intelectual de Hombre
3. La persona evolucionada que ha
desarrollado bien los tres modos de
funcionamiento, que a su vez interactúan
armoniosamente, es el Hombre Nº 4.
Además del desequilibrio en del
desarrollo de los tres cerebros, Gurdjieff
señaló otro problema que se da cuando
un cerebro realiza inadecuadamente el
trabajo de otro, aunque no siempre es inapropiado
que un cerebro realice el
trabajo de otro. La clave consiste en
saber qué es lo que uno está haciendo a
fin de hacerlo deliberadamente, antes
de que las interacciones de los tres
cerebros comiencen a operar como
hábito automatizado y procesos
inconscientes sobre la habilidad
desarrollada y el uso equilibrado de los tres
La especialización en el desarrollo de
cualquiera de estos cerebros puede
conducir a un crecimiento
extraordinario. Gurdjieff habló de senderos
espirituales que estaban
especializados en trabajar fundamentalmente con un
tipo de hombre. Los llamó “caminos”.
El primer camino es el del cuerpo, cuyo
símbolo es el fakir de la cultura
india y que tal vez se puede asimilar a un atleta
de nuestra cultura. El segundo
camino es el del monje, el emocional, el
camino religioso. El tercer camino es
el del yogi, el desarrollo del intelecto y de
la capacidad de penetración en la
condición humana a través del cultivo de los
estados alterados de conciencia.
El Cuarto Camino del desarrollo
espiritual, que Gurdjieff representaba,
combina los otros tres caminos y está
destinado a desarrollarlos de una
manera relativamente igual y
armoniosa. Una de las primeras tareas de la
observación del self es la observación
personal de los diferentes “sabores” de
los tres cerebros y el funcionamiento indebido de un
cerebro en lugar de otro.
CHARLES TART
domingo, 24 de junio de 2012
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